Historia

“Los Chachos, los más borrachos; los que más beben y menos mean”. Con esta animada cancioncilla se nos puede oír por las calles de Zaragoza cada Pilar, puntuales a la cita con la juerga entendida en toda su esencia, con nocturnidad y alevosía. Y es que la peña se ha creado para eso, para la diversión de sus socios y el disfrute de cada fiesta señalada que tenga el calendario (y otras que nos las inventamos, ¿qué pasa?).

Años atrás hicimos socia a nuestra querida Virgen del Pilar, la socia Nº 00. Ya que forma parte de nuestros corazones, tanto simbólicamente como realmente, quisimos que entrase a formar parte de la peña con pleno derecho y para celebrar su entrada la vestimos para la ocasión, regalándole un manto con el escudo de la peña que se pone en determinadas ocasiones.

La peña va entrando en añitos, pero envejecemos como el buen vino (será la acumulación del mismo en los socios) y por ello vamos cada año a mejor. Los primeros Chachos se pudieron ver (y se siguen viendo) en la ciudad de Teruel, y la gente de Zaragoza que con ellos disfrutaba tuvo la feliz idea de crear una peña similar (con las diferencias entre las dos ciudades y sus fiestas), naciendo así la primera sede en el barrio de La Almozara. La ropa de la peña se copió también de la de Teruel, con el único cambio del cachirulo.

También se quiso que el escudo de la peña tuvierse algo del original de allí y por ello se mantuvo el corazón de fondo. Cada nuevo Pilar se le entrega a cada socio un escudo de la peña para coserlo a la casaca, siendo el color de fondo distinto cada año. Se puede ver así a simple vista quién lleva más o menos años en la peña (a algunos ya casi no nos queda sitio para coser nada). Otro claro distintivo nuestro es “la santa garrafa”, que a diferencia de Teruel, aquí nos la bebemos,aunque ello haya supuesto en numerosas ocasiones la descalificación automática en competiciones entre peñas.

Nos reunimos todos varias veces al año. Las ocasiones señaladas son la Navidad, Nochevieja, Reyes, San Valero, Carnaval, Cincomarzada, San Jorge y El Pilar (está también la vaquilla de Teruel, pero eso es de “apegáos”). Cualquiera de estas fechas puede ser buena para vernos por el suelo a cuatro patas… ¡No, mal pensados! Es quenuestro baile característico, La cucaracha, se baila en esa curiosa posición. Al ir de negro y hacer este baile, algunas peñas nos conocen por los cucarachas. Bueno, mientras sólo nos llamen eso…
PILARES

Es nuestra razón de ser, la motivación principal de cualquier peñista, la semana más dura del año… Las Fiestas del Pilar. ¿Qué las hace especiales en nuestra peña? Pues la cantidad de actos propios que tenemos en nuestro local.

Para empezar, nuestro pregón. Por el balcón de encima de la peña han pasado cantidad de gente conocida, como puede ser “Paquete” Higuera, Sheila Herrero, Ixo Rai, Marianico el Corto (dos veces), Manolo Estarreado, Andoni Cedrún, Luis Carlos Larrodera y nuestro alcalde en su día el Sr. Atades (o casi), entre otros, para darnos ánimos y lanzarnos a un océano de diversión y fiesta. Dentro de los actos de la peña, tienen un lugar destacado las actuaciones que se hacen en el local. Suelen ser de lo más variado y para todos los gustos, desde magos hasta humoristas (un tal Riki López sigue siendo la bomba), pasando por transformistas y cantantes varios. De todo ello se puede destacar a gente algo famosilla, como los cantantes de la parodia nacional, el grupo El Bosque (tres veces han actuado) o el ahora bastante famoso grupo Los Berzas que cuando pasaron por nuestra peña los conocían en su casa y poco más, y por supuesto la maravillosa Bogus Band, que ya tienen su nombre en la región. De todas formas, el acto que más gente suele reunir es la noche caliente del Strip-tease, aderezada en ocasiones con chupitos boca a boca, donde realmente lo divertido es como se meta en su papel el público a la hora de animar el cotarro; por si lo nuestro fuese poco, disponemos de todos los actos de Interpeñas para mayor disfrute del personal. Desde casi el principio hemos estado vinculados a Interpeñas y disfrutamos del pabellón como el que más, así como del pregón de la Plaza de Santa Engracia, del maratón de charangas y cualquier otro acto que se tercie. La cosa es disfrutar al máximo de nuestras fiestas patronales y de no parar hasta los fuegos artificiales que nos digan que la cosa se acabó… por este año.

 

CARNAVALES

Caníbales, hippies, indios y vaqueros, brujas y merlines, monaguillos y clero, jorobados y Esmeraldas, toros de lidia, cucarachas, vikingos, dálmatas y unos cuantos más que no recordamos, han sido los disfraces que nos han servido para pasar ratos de gran diversión, para salir mucho en la prensa y para olvidarnos de todo lo que no sea diversión pura sin preocupaciones.

El año de las brujas y merlines se nos tachaba como los peñistas que más babeaban con las brasileñas que encabezaban el desfile. No en vano, íbamos justo detrás y hay ciertas cosas que no se pueden evitar. No se sabe qué chacho fue el que lanzó el “-Jo, ¡qué tías!”, ¿Rafa, acaso?, con el que se nos nombraba, pero la verdad es que pudimos ser cualquiera.

El año que nos disfrazamos de nutrido grupo de brujas, tanto chachas como chachos, se vio mucho travestismo. Para eso es el carnaval, ¿no?

El movimiento hippie no ha muerto. Esa era la frase que nos acompañaba en un nuevo carnaval, en el que, aparte de ver con frondosas melenas a gente poco dada a llevarlas, se perfilaban buenos primeros planos de nuestras queridas aliadas, aunque principales enemigas a la hora de conseguir premios: Las Santas Garrafas.
TERUEL

Teruel es diferente. No me canso de decírselo a todos  los que por La Vaquilla me preguntan. Y es que el que no ha estado alguna vez allí para estas fiestas no se puede hacer una idea de lo que es aquello. El ir a la cuna de la peña no es sólo una visita casi obligada para cualquier socio (el estatuto de la peña debería establecer la obligación de ir aunque fuese una vez en la vida, igual que el Corán con la Meca), sino que es además una forma de disfrutar de todas y cada una de las manchas que recoja tu maravillosa casaca de peña, de cada gota de bebida que te pueda salpicar en el Campanico y en el Pañuelico, de cada plaza-peña que tengas la suerte de encontrar, etc. Y todo ello sintiéndote como uno más de Teruel.

Aquí no se estilan los locales de peñas y estas se viven totalmente en la calle, donde cada una tiene un territorio propio para desarrollar sus actos y verbenas, lo cual se agradece mucho por el calorcillo que ya hace por estas fechas (el interior aparte). La juerga no para en toda la noche y no es raro encontrarte una verbena a las nueve de la mañana todavía en marcha (aunque sea a base de discos de Bacalao, que en los últimos años se estila mucho). Las duchas que hay por las calles te ayudarán a despejarte (y a limpiarte algo para no quedarte pegado a los sitios).

Si eres Chacho, te recomiendo que te sumerjas en las fiestas de Los Chachos por naturaleza, en las fiestas de Teruel por tradición, en las fiestas de la noche por duración, en las fiestas del vino por pluviosidad, en las fiestas del agua por higiene, en las fiestas del sudor por estación anual, en las fiestas de la música por puro cachondeo, …, en nuestras fiestas. Si te lo pierdes, no sabes lo que te estás perdiendo.

El uniforme chacho, imprescindible para vivir las fiestas en condiciones, es una casaca negra, camiseta blanca, cachirulo rojo, faja roja y pantalón blanco. En la casaca deben ir cosidos todos los parches de cada año, además de los correspondientes “pins” de otras peñas u otros motivos.